Esto no es una novedad, es algo que sucede desde hace años, y no es porque yo este loco o me persiga con esas cosas, no señor, esto es algo que se puede comprobar haciendo un pequeño experimento; ir a trabajar. Uno entra a las 9 de la mañana, siempre y cuando tenga un horario normal de oficina y no sea explotado en horarios ilógico como explotan a mi amiga María o a mi amiga Agustina, se sienta en su escritorio, prende todo y prepara todo para empezar a trabajar, como a las tres horas se nos da por mirar el reloj y nos damos cuenta de que recién son las 9:30 de la mañana. ¿Cómo es esto posible? Gracias al sistema de detención del tiempo que el capitalismo hizo insertar en cada uno de los relojes que hay en las oficinas y que interfiere nuestros relojes una vez que pisamos el territorio laboral. Otro ejemplo clarísimo de lo que les digo es cuando uno sale a almorzar, llega al lugar donde come habitualmente, se sienta, pide la comida y antes de que nos traigan el pan ya nos damos cuenta de que tenemos que volver porque faltan cinco minutos para que sea la hora. Esto pasa siempre, no podemos hacer nada al respecto, cuando estamos haciendo cosas que nos gustan el tiempo vuela, cuando no, el tiempo se detiene en algún punto y nos deja estancados en ese limbo que finaliza a las seis de la tarde, siempre y cuando, como dije antes, tengan un horario de trabajo que se asemeje a la normalidad. Trabajar para vivir, está bien, es lo lógico, vivir para trabajar no deja margen de alegría… o por lo menos así lo veo yo. Tengo trabajo nuevo, debo reconocer que empecé bien el año, pero no cantamos victoria ni daniela, por lo menos no todavía, que si no paso esta semana de capacitación me quedo con las ganas y nada, tendré que volver a empezar.
Saludos a todos, espero hayan tenido un buen comienzo de año.
Nos leemos en breve!
Saludos a todos, espero hayan tenido un buen comienzo de año.
Nos leemos en breve!


No hay comentarios:
Publicar un comentario